Tuve la suerte de nacer dentro de una familia opulenta. Gracias a Dios, nunca falto nada material, aunque crecí prácticamente solo. Las ocupaciones de mis padres no daban suficiente tiempo para atenderme. Puedo jactarme al decir que crecí sin la ayuda de nadie. Aprendí de las duras lecciones a las que la vida, cada día me enfrentaba.

Mi seno familiar lo conformaban mis hermanas y mis “nanas” De estas últimas, no recuerdo nada memorable. Tampoco existen recuerdos agradables de mi niñez, esa facilidad de no recordar lo que me hace daño, me hizo olvidarla rápidamente. Por otro lado, que mí madre no tuviera tiempo de fotografiarme durante esa época, ayudo, en cierto modo, a que todo quedara en el olvido.

Desde pequeño tuve la facilidad de entender la música. A los 5 años tocaba el tambor acompañando fielmente a la banda de guerra que ensayaba enfrente de nuestra casa. Mi oído permitía que memorizara canciones, recordando detalles que otras personas no percibían. Por otro lado, mis pies podían moverse al son del ritmo que me tocaran.

Cuando estaba en la primaria, mi ilusión era llegar a ser cirquero. El trapecio, la cuerda floja o simplemente ser el dueño del circo, eran mis fantasías primordiales. Dormido o despierto soñaba con la idea de irme de casa en el próximo circo que viniera a Reynosa. Debo de aceptar que de cirquero me queda mucho aún.

Lo que hizo que verdaderamente me diera cuenta que a la vida había venido a ser músico, poeta y loco, fue el hecho de aprender a tocar el acordeón piano empíricamente. Poder hacerlo y acompañarme de los “bajos” simultáneamente, causo el asombro de mucha gente. Dominar los bajos del acordeón, es muy difícil sobre todo a la edad que yo aprendí a hacerlo.

No obstante ya era diferente, mi gusto por la música, el baile, el canto y la actuación, provocaron que mi padre se proclamara mi enemigo. Nunca aceptó que su único hijo varón, no tuviera interés en ranchos, vacas, caballos y cabras. Pobre de mi padre, ahora lo entiendo, siempre pensé que no me quería.

De mi adolescencia no existen recuerdos gratos. Quizá esta etapa de mi vida fue la más difícil. Crecer sin el patrón paternal y vivir rodeado de mujeres, provocó en mí un comportamiento diferente. La frustración de los adultos y la crueldad de mis compañeros adolescentes, me hacían notar mis “diferencias” de una manera despiadada. Además, mis familiares inmediatos, no tenían empacho en meter el dedo en la yaga cada vez que podían.

Personas como el “profesor” Alejandro Quiroga, hicieron que perdiera el amor a la escuela. Él fue uno de mis más severos inquisidores. Independientemente desarrollé la facultad de olvidar lo negativo, a él lo sigo recordando, quizá con compasión ya que estoy seguro que la vida se ha encargado de cobrarle cada una de sus fechorías.

Gracias a personas como él, tuve la necesidad de esconderme del mundo y refugiarme dentro del seno familiar. Los negocios de mis padres eran muchos y podía pasar desapercibido dentro de alguno. Allí, en uno de los restaurantes de mi padre, conocí a mis primeros amigos. Ellos me aceptaban, querían y respetaban. Nunca supe si lo hicieron por necesidad o porque realmente les importaba. Hoy que los recuerdo y gracias a la experiencia, puedo deducir que hubo de todo: Los compadecidos y los interesados.

Para poder ser diferente que las personas de mi edad, me dejé crecer el pelo, engordé y hacía cualquier cosa que hiciera perderme en el anonimato. Así lo hice y me aparte del mundo olvidándome de mi juventud y de las necesidades propias de esa época. Que lastima haber dejado pasar esos años, ahora que lo recuerdo, creo que no los viví.
 

Cuando más seguro me sentía ya que había conseguido apartarme y mantenerme lejos del mundo, llegó una de las experiencias que más han marcado mi vida. La poca educación de mis padres y el mal gobierno de López Portillo, ocasionó que se declararán en quiebra. Nos quedamos prácticamente en la calle.

Quizá yo también tuve culpa de lo que pasó. Realmente nunca me interesé por sus negocios. Aunque estaba escondido dentro de uno de ellos, mentalmente nunca lo estuve. Mi mente vagaba por el universo deseando todo menos estar donde estaba. Mi cabeza estaba llena de notas musicales, luces y plumas de colores.

Cuando tenía 20 años, me enfrenté a una vida que no conocía. Tener que trabajar, sin saber hacerlo, y no poder recurrir a mis padres, ocasionó que mi sistema nervioso se afectara más de lo que ya estaba. Hasta los 24 años, anduve perdido por la vida sin entender cual era mi objetivo. Aún así y considerando que no hay nada negativo, ahora entiendo que se trataba de aprendizaje.

Durante esos 4 años, hice cosas que nunca imaginé haría. Guillermo había descubierto en mí dotes de gran bailarín, eso me animó a ir a una audición para quedarme en el ballet de Amalia Hernández. Obviamente no me aceptaron por chaparrito y por no tener el cuello con las características que requerían. También fui a la academia Andrés Soler, pero no me aceptaron ya que no tenía terminada mi preparatoria.

Acudí al sindicato de sobre-cargo de México. Tanto Aeroméxico como Mexicana, habían ampliado sus flotas y había escasez de personal. Dios mío, la estatura requerida era de 1.70 y yo solo medía 1.67. Por otro lado mí ingles era tan malo que no supe decir nada además de un simple “yes” Increíblemente hasta mi estatura me estaba dando problemas.

Acudí también al sindicato de músicos para relacionarme con alguno que pudiera ayudarme. Fue allí cuando me di cuenta que para un simple y común provinciano la Ciudad de México resultaba ser un verdadero monstruo. Entonces, aprendí el significado y la importancia de entender: Mejor cabeza de ratón que cola de león. Obviamente sin experiencia este refrán, no tiene ningún significado.

Acompañar a mis amigas las prostitutas y evitar que los clientes se fueran sin pagar, fue uno de mis primeros trabajos. Antes de esto, de la única mujer que había recibido dinero había sido mi madre. Gracias a Nora por todo lo que sin pensar me dio. Aprendí tanto de ella, era la mujer más bragada que había visto en mi vida después de María Félix en Doña Bárbara.

Pilar hizo que me interesara por cosas sobrenaturales. Ella me enseñó a ganar dinero leyendo cartas. Poder adelantarme a los acontecimientos, hizo que fuera un cartomanciano muy acertado. Aún conservo ese “don” y el recuerdo y admiración a mí comadre. Yo creo que ella llegó a mi vida para decirme que Dios me había mandado a este mundo con aptitudes diferentes. Además, de ella, aprendí a aceptarme con todos mis defectos. Ella era una mujer con mucha autoestima, independientemente todos los problemas físicos que tenía.

Curiosamente, ahora disfruto hacer cartas astrales y leer el futuro de cuanta gente me encuentro por allí. Es un reto muy interesante poder decirle a alguien que no conoces, cosas que solo ellos saben. El Tarot, el péndulo y todos los métodos adivinatorios los conozco y puedo conectarme a ellos sin problema. Actualmente una consulta con Alejandro (mi nombre de brujo), debe costar un promedio de 50 Dólares.

Los hermanos del famoso boxeador Reymundo Torres, quien fue apadrinado en el mundo del boxeo por mí padre, fueron lo que involuntariamente me lanzaron al estrellato. El que la entonces casa de mis padres, sirviera de bodega para guardar su equipo musical, propició que me proclamara cantante.

 
Juan, Jorge e Isaac, fueron mis primeros compañeros en la farándula. Los 4 formamos un grupo musical tan diferente como yo mismo. Cantábamos en portugués e ingles sin conocer los idiomas. Lo más inverosímil de todo, es que sin saber nada de música, llegamos a hacernos notar.

Otra casualidad, el inglés y el portugués, son dos lenguas que ahora conozco perfectamente. Quien se iba a imaginar que Brasil sería un país en el que trascendería de una manera que jamás me pude imaginar. Sin lugar a dudas, en alguna de mis vidas, he de haber sido brasileño. Para mí aprender el portugués, no fue difícil.

Ángel y Abraham, fueron fundamentales en mi vida. Con ellos aprendí a trabajar en los bares de la Zona Rosa de Reynosa. Llegamos a ser el único grupo por el que había que pagar para entrar a ver su “show” Por otro lado, supe lo que era “fichar”, si alguien me compraba una copa, automáticamente la casa me invitaba otra. Ya con Nora había experimentado eso.

Agapito y Javier fueron mis primeros fans. Ellos me impulsaron a seguir adelante y fomentaron el incremento del cover en la puerta. Fue muy divertida esa época en la que también Fato jugaba a ser famoso. Enhorabuena por él que consiguió consolidarse dentro de ese medio.

Independientemente tenía facultades como para desarrollarme como un gran músico, serlo no me interesó. Yo quería estar al frente de la banda y demostrar mis habilidades de líder. Yo quería recuperar el tiempo que estuve escondido y creía estar listo para que la gente me viera y admirara. Ahora entiendo que disfrutaba saber que pagaban por verme.

La farándula era muy interesante pero no me daba para subsistir. Lo que ganaba apenas y me permitía comer bien. Por otro lado el alcohol y las drogas nunca faltaron. Yo quería ser famoso pero no sabía como hacerle. Cuando me acordaba de México, me frustraba solo de pensar lo difícil que era sobresalir. Me perdí otra vez, como si eso me hiciera falta; aún no me encontraba.

Ya era tiempo de salir de le guarida. El sufrimiento me había hecho fuerte y la rebeldía característica de Tauro, me ayudó a enfrentarme a la vida. Por otro lado Venus empezó a hacer de las suyas, inyectándome una carga de vanidad tan fuerte, que hasta ahora conservo.

Creo que yo fui el primer Betty La Fea, la metamorfosis fue radical. Ahora si que me gustaba llamar la atención, la influencia de los empleados de mis padres, habían erradicado los manierismos aprendidos de mis nanas. La década de los 80´s, fue significativa para mí. Me independicé y me liberé de por lo menos el 50% de las cadenas que me mantenían sometido. Faltaban las más importantes, pero ya empezaba a ver la luz al final del túnel. Sin siguiera tenerlo en mente, me mudé a Los Estados Unidos, en donde me esperaba una vida diferente y llena de sorpresas.

Justo dos meses después de mí 24avo aniversario las cosas cambiaron totalmente. El Dárma que había generado tanto sufrimiento, se hizo presente. Por fin Dios se acordó de mí y lo hizo mandando a mi vida a la persona que cambió mí vida. Sin lugar a dudas, Fernando fue y ha sido la persona más positiva que jamás haya conocido. Gracias a él, pude regresar a mi mundo y hacer que la rueda de la fortuna me elevara y posicionara en la cumbre. Desde que él llegó a mi vida todo cambio para bien. No tengo duda que los Ángeles existen, él lo es y no lo dudo.

En USA conocí a gente tan importante para mi evolución como Sara. Gracias a ella puedo ahora disfrutar de muchas de las cosas que tengo. Creo que ella también es un Ángel, lo raro es que no lo ha entendido. A ella si que no veo desde hace mucho tiempo. Sara al igual que muchos solo vinieron a mi vida a mostrarme el camino a seguir.

 
Ya en McAllen, tuve que hacer de todo, desde lavar sanitarios hasta cortar el césped de los jardines. La vida de este lado era más complicada que en México, así que tuve la necesidad de buscar alternativas que me aseguraran no seguir haciendo los trabajos que venía haciendo. Estados Unidos es un país muy complicado, aunque se empeñen en decir lo contrario.

Ni siguiera tenía terminada la preparatoria, me daba flojera pensar que tenía que terminarla. Era un simple mortal con apenas los conocimientos necesarios como para trabajar de dependiente en una tienda. Yo no quería eso, sobre todo cuando me acordaba que por muchos años de mi vida fui un verdadero y auténtico Junior.

Vivian era mi alternativa, ella era instructora de modelage. Después de todo Venus había hecho de las suyas y pensé que podía ser alguien famoso en ese rubro. Ella era una mujer muy inteligente que encontró en mí algo interesante. Aunque ambos sabíamos que era muy chiquito de estatura, tomamos el reto.

Hice un par de audiciones para pasarelas importantes y una para un comercial de café colombiano. Obviamente con mis características, pensé que se la creerían lo de ser un autentico barranquillero. Vivian era muy comerciante y nunca supe lo que realmente pasó con lo de ese comercial. Cuando todo estaba listo para irnos a Dallas, nunca se volvió a hablar del tema.

Mi vida como modelo fue divertida solo que al lado de mis compañeros era significativamente chaparrito. Hice pasarelas por mucho tiempo para tiendas locales. Los sombreros texanos me daban altura, así que opte por portarlos. Que cansado es ser modelo, no se imaginan las maravillas que tienes que hacer con el reloj. Es un trabajo muy estresante y cansado.

Vivian enfermó, eso paró el caminar sobre plataformas de muchos de nosotros. La recuerdo con mucho cariño, tenía un carisma arrollador. En cuanto a mis gigantescos compañeros de pasarela, no volví a ver a nadie. Ellas se casaron y algunos de ellos murieron por no tener la cultura de usar condón.

Después de un par de semanas en la escuela, me di cuenta que mi vocación no era la de peluquero. En mi vida había agarrado pelos ni mucho menos los clásicos rulos. Que horror, no tenía otra alternativa y no se me daba la gana seguir adelante. Nadie de los profesores de la escuela dejó que tomara esa decisión independientemente sabían que mis manos no podían hacer nada de lo que ellos me pedían hacer. Sin embargo algo dentro de mí decía que debería seguir allí.

El año que duró el curso, fue verdaderamente divertido. Como siempre, hice liderazgo y trascendí entre mis compañeros y profesores. Nadie de ellos se quedó en mi vida, solo Edith, quien años después muriera en un accidente automovilístico.

Salir de la escuela con un título de cosmetólogo, no me ayudó en nada, ya que no me interese por seguir en esa industria. No me sentía feliz ni seguro haciendo lo que había aprendido. Me daba tristeza pensar en el dinero y el tiempo perdido, aún así, aprendí a cortarme el pelo solo. Por otro lado y puesto que mis compañeros de clase no hablaran español, aprendí ingles.

Seguí en mi mundo pensando que algún día Dios escucharía mis plegarias y me haría el milagro de ser un cantante famoso. Abraham y yo decidimos dejar el ambiente musical en Reynosa y decidimos formar un grupo en McAllen. Sobraron personas que quisieron unirse a nosotros. El único problema que encontré, fue que el gusto musical de la gente de Texas, era diferente al nuestro.

 
Aprendía a cantar “chicano”, lo mejor de todo, me gustaba hacerlo. Como todos los grupos de música texana grababan covers mexicanos con ese ritmo, se me ocurrió hacer un demo con 4 canciones que entonces eran mis favoritas. Quiero amanecer con alguien, Sola, Perdóname y Te propongo, fueron las canciones elegidas para grabar en versión chicana.

No había mucho presupuesto y ensayamos las canciones mil veces con el objetivo de que el tiempo de grabación se redujera. Afortunadamente todas salieron en la primera vuelta. Fueron pocos los “parches” que tuvimos que hacer. Yo salí del estudio contracturado por todo el estrés.

Abraham pronto se movilizó y consiguió que algunas de las radio difusoras programaran nuestras canciones. Ya para entonces junto con Genaro había conseguido que programaran las que fueron mis primeras canciones grabadas en 1981. De cualquier manera, estas 4 canciones se escuchaban muy profesionales y diferentes de aquellas.

Llegó Arriaga a mi vida de nueva cuenta. Ella era la directora de la escuela de cosmetología. Llamó a mí casa proponiéndome que regresara a continuar mis estudios. Cuando me lo propuso me desconcertó, ella sabía que yo no era bueno para nada de eso. Luego me explicó que había intenciones de ofrecer clases de español y quien mejor que yo para encargarme de esos menesteres.

Cuando me habló de lo que podría ganar siendo instructor, mis ojos brillaron de nuevo. Lo que me ofrecía era una verdadera propuesta económica. Sin pensarlo dos veces, regresé a la escuela de cosmetología a estudiar para instructor. Para poder hacerlo necesitaba la preparatoria, así que tuve que tramitar mi GED que es el equivalente de la preparatoria abierta de este lado. Volver a los pelos, no me resultó nada agradable, aún así, solo de pensar en el dinero que ganaría, me alentaba a continuar.

Todo el material que se usaría en las clases de español, no existía, así que alguien tendría que traducirlo. Según ellos yo era la persona indicada para hacerlo, ya que conocía los términos exactos. Mientras estudiaba, me proclamaron traductor oficial y empecé a generar dinero. Traducir tanto material, me dio un conocimiento de los lenguajes impresionante. Gracias a eso, hoy puedo traducir simultáneamente del ingles al español y viceversa. Mi mente se agudizó y él ingles se convirtió en mi segunda lengua. No cabe duda que el plan de Dios para cada uno de nosotros está perfectamente planificado.

Mis manos se proponían no hacer caso y aunque en mi mente tenía la idea, nunca pude hacer nada. Cuando me acordaba del compromiso que había hecho con Arriaga, me ponía triste, aunque le seguí echando ganas. Un año después, estuve listo para empezar mi etapa como instructor. No me resultó nada fácil, aunque logré ser el mejor instructor de la escuela. En 8 años que estuve trabajando allí, se me reconoció como el instructor del año por lo menos 6 veces. También se me galardonó por ser el más puntual y responsable. Fui muy feliz allí, el conocer a tanta gente y poder ayudarles de alguna forma, me hacía sentir contento.

De las miles de personas que fueron mis estudiantes, solo con América, Juanita y Miguel tuve problemas. Nunca supe que les motivó a ser tan crueles conmigo, quizá ellos formaban parte del ejercito de inquisidores. Espero que les haya ido bien en la vida, honestamente lo dudo. Es muy difícil que a personas como ellos les vaya bien.

Una tarde que descansaba en casa, alguien llamó a la puerta. Cuando me asomé para ver quien era, vi un coche Lincoln Continental estacionado en la cochera de la casa. Uno de esos carros, tan comunes dentro de la mafia, no era de nadie de mis amigos o conocidos. Abrí la puerta y me encontré con un señor que no había visto antes en mi vida.

Aunque no me asusté, si me llamó mucho la atención ver a este personaje regordete, bigotón y feo. Cuando él me vio, preguntó por Alfredo. Le dije, soy yo, ¿en qué le puedo servir? Me dijo que Jaime el ingeniero de sonido de Pro Sound, lo había mandado a hablar conmigo. Aparentemente cuando Jaime mezclaba una de mis canciones, él había llegado y le preguntó quien cantaba, se interesó por mí.

 
Bueno, pues este señor era nada menos que Juan H. Barrón. Yo no sabía nada, ni había escuchado hablar de él. Luego me enteré que en el Valle de Texas, era reconocido como gran compositor, arreglista, director, representante y músico.

Juan me hizo 6 canciones y me produjo un disco, el primero en el que yo no puse nada, excepto mi voz. Barrón era muy prepotente y no dejaba que me acercara a él en otro plan que no fuera profesional. De él aprendí mucho, sobre todo, a tener humildad entendiendo que él era la autoridad dentro del estudio de grabación. De tantas cosas positivas que conservo de él, existe el recuerdo de haber puesto mi voz en una pista que él había hecho para Oscar el cantante del la Mafia. Aunque no quedé tan contento, ya que mi tesitura era medio tono abajo, no me puedo quejar.

Todo iba muy bien con Juan hasta que su lujuria lo hizo perder la cabeza. Por si fuera poco, no midió consecuencias y ocasionó un caos. Por otro lado y justo al mismo tiempo, un señor de esos llamados “capos”, empezó a cobrarle el dinero que le había “prestado” para la producción de mi disco. Juan no tuvo otra alternativa que escaparse a Monterrey.

Después de que se fue, no supe nada de él hasta que me enteré que había muerto. Su miopía causó que se estrellara en otro vehículo. Antes de morir, produjo un disco para Límite y Alicia Villarreal. Que bueno que la güerrita de trenzas color oro haya trascendido, mientas yo permanecía en el anonimato.

Abraham y yo decidimos regresar a Reynosa a continuar con el grupo de aquel lado. Habían sucedido cosas terribles y no querríamos estar más en el ambiente musical texano. Por otro lado en Texas no estaba sucediendo nada interesante y yo necesitaba cantar. El negocio de la cantada no estaba dando para nada, y aunque era muy feliz en la escuela, yo necesitaba seguir con mis sueños de ser alguien famoso.

La gente en la frontera nos conocía y no fue difícil posicionarnos. Decidimos seguir con el mismo nombre que habíamos dejado y al parecer ayudo también a que la gente nos reubicara rápidamente. Arturo fue uno de nuestros nuevos integrantes y digo nuevo ya que no había tenido el gusto de conocerlo.

Dios a mí me ha puesto las cosas muy palpables, digo esto ya que los pecados capitales me los mostró usando ejemplos. Juan representaba la lujuria, Eliud la soberbia, Abraham la codicia, Arturo la pereza y la gula y Bernabé y Ricardo la envidia. Estos últimos eran más malos y envidiosos que las hermanastras de La Cenicienta. Fueron mis compañeros en la escuela durante todo el período que trabajé allí. Obviamente yo tengo que aceptar que soy un digno representante de la vanidad.

Arturo nunca encontró la manera de poder aceptarme, aún así, yo nunca tuve problemas con él. Desde que nos conocimos traté de llevarme bien, aunque creo que nunca lo conseguí. Él es muy talentoso y se aprovechaba para presionarnos, chantajearnos y usarnos. Yo no vi esto como problema, Abraham sí, aunque su carácter hacía que no se notara ningún tipo de fricción.

No sé como, pero Arturo convenció a Abraham de aislarme para que la presión me hiciera renunciar. Por mucho tiempo lo ignore aunque llegó el momento en que ya no pude soportarlo. Que metieran a una cantante al grupo sin contar conmigo y que la hicieran grabar unas canciones que Arturo había grabado conmigo, fue la gota que derramó el vaso.

Al principio aceptar que uno de mis mejores amigos me hubiera traicionado, me causo mucho dolor, sobre todo cuando me acordaba de todas las cosas que por solidaridad había hecho por él. Gracias a ellos, dejé mi vida de cantante y volví a buscar refugio. La escuela, mis estudiantes, y mis recuerdos fueron suficiente. Nunca volví a ver a ninguno de los dos, espero que Karma no haya hecho de las suyas en sus vidas.

 
Cuando uno le pide a Dios, debe saber hacerlo. Les digo esto ya que yo no me cansaba de pedirle que me hiciera alguien famoso. Lo malo es que no fui lo suficientemente explícito, le pedía que no me dejara morir sin ser alguien, pero nunca le mencioné en que industria. A la Mente Universal, no se le anda con rodeos, uno tiene que dirigirse correctamente.

Seguí en la escuela, mi carrera como cantante ya era cosa del pasado. Aunque hice el intento de reacomodarme no lo conseguí ni en Reynosa ni en McAllen. No tuve dudas pensando que mi ciclo como artista había terminado. Yo que creía fielmente en eso, no tuve problema aceptándolo.

Me dedique a la cosmetología y llegué a hacer cosas importantes. Cambié algunos conceptos de las clases lo que permitió que los estudiantes entendieran mejor. En cuanto a mí llegué a perfeccionarme tanto, que me hice un verdadero cosmetólogo. El pelo y yo llegamos a ser amigos, jamás volvimos a tener problemas.

Una vez que revisaba el correo chatarra que llega a mi casa, encontré un panfleto con información sobre maquillaje permanente. Antes no había escuchado nada semejante, no sabía que existiera. Lo leí cuidadosamente y me quedé admirado de las fotos de antes y después que presentaban. Como no sabía nada al respecto, creí todo lo que publicitaban.

En la publicidad, me enteré que la compañía que ofrecía esto, tendría una clase en San Antonio. Tan pronto como pude, me informé al respecto y me maravillé al escuchar lo que el curso costaría. Si no mal recuerdo, el seminario de tres días, tenia un valor de casi tres mil dólares. Por si fuera poco, no incluían nada que no fuera información. Tres mil dólares era mucho dinero, aún así, era tan interesante lo que ellos presentan en su publicidad, que moví cielo y tierra para asistir.

Todo fue un verdadero fraude, el 70% del tiempo fue para habar de los productos. No me explico como hay gente que se atreve a engañar de la manera que esta persona nos engaño. Ahora que sé de lo que se trata el maquillaje permanente, puedo asegurar que esas personas no tenían ni idea de lo que decían o recomendaban.

Lo único positivo de esto fue la semilla que sembraron. Nunca me imagine que un fraude me llevaría a donde he llegado. No cabe duda que eso de que, no hay bien que por mal no venga, es totalmente cierto. Gracias a esta clase fue que me interesé por la industria a la que me dedico y me ha dado tantas satisfacciones. Que bueno que dejaron tantas dudas e incertidumbre.

Después de esto, no me animé a tocar a nadie. Soy el tipo de personas que no hago algo si no estoy plenamente seguro. Por casualidad me enteré que en una convención de estética habría personas vendiendo productos para maquillaje permanente. Allí conocí a Teresa, en 30 minutos, aprendí con ella lo que no había aprendido en un fin de semana con los otros.

Después de ver trabajar a Teresa, me animé a hacer mis primeros trabajos. Obviamente los hice en personas de mi entera confianza. Aún así, nada de lo que estaba haciendo me gustaba y cada vez sentía más responsabilidad. Por otro lado, más y más preguntas surgían y cada día me sentía más temeroso. Seguí buscando alternativas y respuestas a mis preguntas.

Eran tantas mis dudas, que esto del maquillaje permanente se volvió una obsesión para mí. Anduve por Santa María y todo el pueblo aprendiendo de todos los instructores reconocidos que entonces había en la industria. Gracias a eso conocí grandes personalidades, los que hoy en día además de ser mis amigos, me respetan y admiran.

 
Ivonne y Lin, son dos personas que también han tenido que ver en mi vida. Ellas fueron las que creyeron en mi y me lanzaron al estrellato mundial. Que lastima que ninguna de las dos era promotora artística. A ellas les debo haberme internacionalizado como instructor de micro-pigmentación, el nombre moderno del maquillaje permanente. Ahora solo Lin sigue en mi vida, hemos estado trabajando juntos desde 1993.

Fue tanto mi apasionamiento por el maquillaje permanente que sin querer queriendo, me convertí en una de las personalidades más importantes de la industria a nivel mundial. Mi manera tan obstinada de ser, me ayudo a encontrar respuestas a tantas preguntas que existían. He aportado mucho a la industria, saber conectarme a la Gran Mente Universal, me ayudó a “bajar” información que a todos nos ha ayudado.

He viajado por todo el mundo enseñando el sistema que desarrollé. En el Caribe me conocen como la enciclopedia de la micro-pigmentación. En Brasil, uno de los países en los que más trascendí, me llaman el padre de la micro-pigmentación moderna. En USA, un país tan difícil, sobre todo para un hispano, se me reconoce como el embajador, la persona que se ha encargado de llevar información a todo el mundo. Desde 1993, he conocido prácticamente todo el mundo excluyendo África. Hablar de Alfredo González en la industria de la micro-pigmentación, es un tema común. Definitivamente Dios me concedió lo que le pedí. Llegué a ser famoso, sí me escuchó no tengo duda.

Ahora, cuando siento que los años han empezado a hacer de las suyas, creo que es tiempo de regresar al mundo de la artisteada y cerrar el ciclo que dejé sin concluir. Soy muy feliz, creo que no he defraudado a Dios, aún así quiero terminar mi vida activa cantando, bailando y haciendo ilusionismo. Con la experiencia adquirida, sé que puedo volver a hacer de las mías.

Como no soy improvisado, he estado trabajando arduamente para mi “regreso” Quiero que sea magistral, no he dejado de trabajar y prepararme. No puedo darme el lujo de regresar y no mostrar mi crecimiento como persona. Quiero demostrarme que efectivamente también nací para cantar. Siento que el “regreso” será positivo, mi alma y mi espíritu necesitan que les alimente. Por otro lado quiero descansar de tanto viaje y disfrutar de la cosecha.

Hace dos años aproximadamente, Leo me convenció de grabar un disco de covers. Daniel fue el encargado de hacer los arreglos y las secuencias. Eliécer, sería el ingeniero de sonido, pero me corrió de su improvisado estudio por loco que estoy. Gracias a eso, conocí a Arnulfo, otro loco fundamental en mi vida.

Arnulfo y yo, hemos estado trabajando de una manera muy exitosa. Hemos compuesto canciones juntos y estamos produciendo más. Él me ha ayudado mucho a valorarme como cantante y compositor. Como director es un verdadero cacique, pero recuerdo lo aprendido con Juan y lo sigo aplicando.

Dios nunca se olvida de nosotros. Quizá nosotros somos los que no sabemos dirigirnos a Él. A mí me a respondido y me ha hecho sentir como el favorito de sus hijos. Importante comentarles que durante mi época activa como cantante, tuve la suerte de presentarme a lado de personalidades como Dulce, Rocío Dúrcal, Raphael, Prisma, Amanda Miguel, Diego Verdaguer, Denise De Kalafe, María Medina y Lupita Dalesio.

En USA, me presente alternando con el grupo Mazz. También en Texas hice un video musical para una de las canciones de Juan. Usaba mi voz para comerciales en la radio, y la presentación de un programa de televisión. Hice varios programas con Carlos Guzmán y Rogelio Botello Ríos.

Ya con solvencia económica, pude costearme mis estudios de actuación y pude comprar ilusionismos de mago de Las Vegas. No cabe duda que mi mente no deja de trabajar, gracias a Dios haber nacido en este cuerpo y en este tiempo. Gracias a Dios por haberme dado tanto conocimiento y aptitudes. Creo que aún queda mucho Alfredo, como dice mi compadre Martín, hay Dorian Gray para rato.
 

 
 
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